Gastronomía
Ágreda está salpicada de pequeños secretos culinarios que la diferencian de otros lugares de la provincia. Posee una rica gastronomía, herencia de varios factores: Su proximidad a Navarra, La Rioja y Aragón hace que participe de peculiaridades propias de estas regiones, y la herencia medieval, judía y árabe que nos han dejado algunas trazas de estas culturas. Pero es sobre todo la cocina pastoril la que marca su personalidad, y su condición de villa de interior hace que muchos de sus platos se elaboren con productos no perecederos como son el bacalao y el congrio secos. Acercarse a la cocina de un lugar es una buena manera de conocerlo, sirvan pues estas líneas, de invitación a todos que aquí llegan: Asado: plato de fiesta o de celebración colectiva, caldereta, plato de cocina popular basada en los productos de la huerta: las patatas; y la carne de la que se puede disponer: cordero, conejo, costilla de cerdo..., cardo: de color blanco y rosáceo, se cocina con salsa de almendras, harina tostada y azafrán, es de tal calidad que su ternura lo hace apropiado para ser consumido en ensalada. Su carácter invernal lo convierte además en plato típico de la Nochebuena.
En Ágreda se elaboran especialmente ricas las pastas, con recetas transmitidas de generación en generación por los panaderos: magdalenas, mantecadas, sobadillos, hojaldres, españoletas, y rosquillas huecas. Si bien hay un producto panadero “El langarto” que prima sobre los demás, es una masa de pan , rellena de picadillo o sardina.
Es tradición que el tres de febrero y el tres de mayo , los panaderos hagan un pan especial a modo de hogaza individual que luego se rellena con tortilla de patata, acompañada esta de torreznillos, y chorizo, y según marcan los usos y costumbres se come en el campo. Igualmente es tradicional el rosco o rollo , dulce, que los artesanos del pan preparan el día de todos los Santos, el uno de noviembre.